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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://anamariproductions.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>A.M.P.</title><description>Cuando imaginas puedes ser lo que quieras, ser muchos o ninguno a la vez. Diez minutos para inventar realidades y separar, momentaneamente, el suelo de los pies.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Un espacio para la lectura y publicaci&#xF3;n de relatos cortos de ficci&#xF3;n. Diez minutos. Un universo. Evianos tu relato a anamariproductions@yahoo.es&lt;br /&gt;Los selecionados seran publicados y distribuidos en Madrid y Barcelona. &#xBF;La extensi&#xF3;n? entre una frase y dos folios.</description><link>https://anamariproductions.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Transformaciones</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/121601-transformaciones.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/121601-transformaciones.php</guid><description><![CDATA[<p>Nadie me v&eacute;. Soy invisible. Supongo que los a&ntilde;os le van haciendo a una transparente. Cada tarde salgo a pasear pero lo hago sola. Mi Eduardo se fue hace 34 a&ntilde;os. Mis hijos vienen a verme cada quince d&iacute;as. En realidad no les importo ni un pimiento lo que pasa es que algo han de decir cuando les preguntan por su madre... &iexcl;Maldita hipocresia!. Hace unos a&ntilde;os, el banco en el que estoy sentada no exisit&iacute;a. La acera era estrecha y las cajas de fruta del colmado de Agust&iacute;n ocupaban m&aacute;s de la mitad. Hoy la calle es m&aacute;s grande. Pasan m&aacute;s coches y han puesto un carril bici que mucha gente usa para correr o simplemente, andar sin desviarse. Lo que m&aacute;s me gusta, sin embargo, es el locutorio que ha ocupado el viejo local de Agust&iacute;n. Los chicos que trabajan son muy majos, siempre me dicen: "buenos d&iacute;as se&ntilde;ora Carmen" y yo les contesto: "buenos d&iacute;as majetes, buenos d&iacute;as". A veces incluso me ayudan con las bolsas... pero lo que m&aacute;s me gusta es esto: ver a la gente entrar alegre, ilusionada y luego verles salir con los ojos rojos de haber llorado. Ayer v&iacute; como Bibiana, mi vecina del 3&ordf;A, se hac&iacute;a una foto en frente de la puerta con un colombiano amigo suyo, los dos abrazados, sonrientes. Nunca me atrever&iacute;a a pregunt&aacute;rselo pero me encantar&iacute;a tener esa foto en mi mesilla.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Enviado por Charlie Brown</strong>.</p>]]></description><pubDate>Sat, 16 Dec 2006 15:52:00 +0000</pubDate></item><item><title>Una historia verdadera</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/120501-una-historia-verdadera.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/120501-una-historia-verdadera.php</guid><description><![CDATA[<p>Ainhoa no tard&oacute; en decidir lo que quer&iacute;a. En realidad llevaba pens&aacute;ndolo mucho tiempo y hab&iacute;a guardado el pensamiento en su cabeza todo el oto&ntilde;o esperando que aita le preguntara, justo como acababa de hacer. </p><p>- Yo lo que me quiero pedir es un hamster - le dijo a su padre. </p><p>Tuvo que disimular unos segundos haciendo que se lo pensaba por que los mayores para estas cosas son muy especiales. No debe quit&aacute;rseles la ilusi&oacute;n as&iacute; de golpe. Su padre sonr&iacute;o complacido, despu&eacute;s de todo no iba a ser muy caro y podr&iacute;a pactarse con el olentzero f&aacute;cilmente...</p>  <p>Maider lo tuvo m&aacute;s complicado. Escuch&oacute; a su hermana pedirse un hamster y pens&oacute; con envidia que a ella no se le habr&iacute;a ocurrido sola. De hecho, no era consciente de que ya era el tiempo del olentzero. As&iacute; que cuando su padre le mir&oacute; esperando su respuesta ella s&iacute; que tuvo que pensarlo concienzudamente unos segundos. De repente se le ocurri&oacute; el regalo perfecto y una sonrisa atraves&oacute; su cara instal&aacute;ndose con firmeza en sus ojos. Mir&oacute; a su hermana y despu&eacute;s a su padre y muy, pero que muy orgullosa dijo: </p><p>- Yo me pido poder tocar el hamster de Ainhoa siempre que quiera. </p><p>Ainhoa, sorprendida, fue a abrir la boca para protestar, al escuchar a Maider hab&iacute;a sentido su intimidad agredida en cierta manera pero antes de poder expresar su queja, Aita recogi&oacute; la propuesta de Maider con un apret&oacute;n de manos y un gui&ntilde;o hacia su hija mayor que call&oacute; por que sab&iacute;a que la ilusi&oacute;n de los muy peque&ntilde;os era aun mayor que la de los padres. Tampoco iba a fastidiar las navidades a toda la familia. Adem&aacute;s, el hamster iba a ser suyo igualmente y ser&iacute;a ella la que le dar&iacute;a de comer, le cambiar&iacute;a la jaula y la que se encargar&iacute;a de vigilar a Maider cuando sintiera el irresistible impulso de posar sus peque&ntilde;as manos sobre el roedor. Suspir&oacute; cuando su padre sali&oacute; de la habitaci&oacute;n y se dispuso a decidir que nombre poner al animal. Ten&iacute;a que estar preparada, era su responsabilidad. Cogi&oacute; un papel en blanco, se sent&oacute; en la alfombra y comenz&oacute; a pensar nombres.</p>  <p>Sin embargo, una semana despu&eacute;s, cuando la lista de los nombres ya estaba en su s&eacute;ptima candidatura, Ainhoa decidi&oacute; que ya no quer&iacute;a pedir un hamster al olentzero. Hab&iacute;a visto un anuncio en la tele de un scalextric con muchas curvas por el que circulaban unos coches con luces de colores que le hab&iacute;a echo sentir cosquillas en la tripa. Vi&eacute;ndolo se dio cuenta de que iba a ser m&aacute;s divertido tener aquel juego por que el hamster iba a darle demasiado trabajo. Ni siquiera estaba en casa y Maider ya preguntaba todos los d&iacute;as <em>cuando vendr&iacute;a el olentzero con el hamster de Ainhoa</em> as&iacute; que tanta insistencia expl&iacute;cita a cerca de su regalo hab&iacute;a conseguido enturbiar el deseo original de tener al animal, era como si ya no fuera nuevo. Contenta, segura de haber decidido correctamente, explic&oacute; a su padre que hab&iacute;a cambiado de idea. Aita contest&oacute;: </p><p>- Est&aacute; bien Ainhoa, &iquest;pero est&aacute;s segura de que eso es lo que quieres?, &iquest;no volver&aacute;s a cambiarlo?, mira que no podemos volver loco al Olentzero cada dos por tres ni estar envi&aacute;ndole cartas pidi&eacute;ndole un regalo distinto cada semana. </p>  <p>Ainhoa confirm&oacute; a su padre el cambio de parecer sin darle demasiadas explicaciones y evit&oacute; el gesto de condescendencia que acudi&oacute; a su rostro al escuchar por boca de aita la necesidad de no perturbar al Olentzero. </p><p>Nadie pens&oacute; en Maider. La peque&ntilde;a escuch&oacute; perpleja pedirse el escalextric a su hermana y sinti&oacute; una punzada en el est&oacute;mago que doli&oacute; como cuando ten&iacute;a que atravesar el pasillo de casa sola y a oscuras. Se hab&iacute;a quedado sin regalo. No era justo, &iexcl;&iquest;y ahora que har&iacute;a?!, &iquest;qu&eacute; podr&iacute;a pedirse entonces?. </p>]]></description><pubDate>Tue, 05 Dec 2006 12:07:00 +0000</pubDate></item><item><title>Voyeurs</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/111603-voyeurs.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/111603-voyeurs.php</guid><description><![CDATA[<p>Desenvolvernos en el mundo con una caracola en el pecho</p><p>Y en la piel...</p><p>Oc&eacute;anos de incertidumbre</p><p>SECRETOS</p><p>Llenos de ventanas</p><p>Llenos de puertas</p><p>Llenos de ojos</p><p>Millones de veces abiertos y cerrados.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Enviado por Mar&iacute;a Luj&aacute;n</strong>.&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Thu, 16 Nov 2006 20:41:00 +0000</pubDate></item><item><title>La India en un instante</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/111602-la-india-en-un-instante.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/111602-la-india-en-un-instante.php</guid><description><![CDATA[<p>Cuentan que en este pueblo las vacas son el esp&iacute;ritu de la gente que muri&oacute;, por eso las dejan vagar por las noches a sus anchas. Las calles durante el d&iacute;a son compartidas por el bullicio de las gentes y la tranquilidad de las vacas, bueno y alg&uacute;n perro sarnoso. Mientras las gentes van de ac&aacute; para all&aacute;, las vacas, tumbadas en cualquier parte observan pacientes con esos ojos de agua profunda, tienen esa misma profundidad oce&aacute;nica en sus miradas que las personas que me cruzo al caminar, esa mezcla de sabidur&iacute;a, de paz y quiz&aacute;s nostalgia por algo que no comprendo. Esperan..., esperan a que el cielo se vuelva del color de sus ojos para abordar las avenidas vac&iacute;as. Las escuchas acercarse, alejarse, se asoman a las calles como qui&eacute;n busca a alguien y noche tras noche siguen en su lenta haza&ntilde;a de conquista...</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Enviado por Mar&iacute;a Luj&aacute;n</strong>.&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Thu, 16 Nov 2006 20:36:00 +0000</pubDate></item><item><title>Una despedida</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/111601-una-despedida.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/111601-una-despedida.php</guid><description><![CDATA[<p>Mis venas se contornean como los troncos de las encinas, los alcornoques, los robles, los olivos, me huele el pelo a higuera, la piel a tomillo y mis plantas de los pies se pegan al suelo con la savia pegajosa de las jaras. Mi pelo se riza como las vides deseosas de alcanzar el cielo y ver desde arriba la estepa dorada castellana, mi voz habla de grillos, del canto abrasador de las cigarras. </p><p>Y te miro.</p><p>Ni&ntilde;a de pelo pajizo, amiga m&iacute;a. T&uacute; no hueles a higuera. Por eso te vas. Con las orquideas, los ficus, los p&aacute;jaros de mil nombres, los millones de verdes. Por que perteneces a la tierra de las hojas grandes y yo al de las hojas peque&ntilde;as. Tu cuerpo est&aacute; empapado de lluvia y ni todo el sol de mi tierra logr&oacute; secarte, por eso te vas. Has venido como una ep&iacute;fita a conocer otras alturas, otras densidades, incapaz de quedarte en un sitio, como t&uacute; eres. Ojal&aacute; que el tiempo te demande un retorno, que las estaciones te traigan alg&uacute;n d&iacute;a y que como ellas te vayas, por que t&uacute; no hueles a higuera de hojas caducas y necesitas florecer cuando te plazca en la primavera eterna de tu casa.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Enviado por Mar&iacute;a Luj&aacute;n</strong>.&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Thu, 16 Nov 2006 20:29:00 +0000</pubDate></item><item><title>Morir de amor</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/102501-morir-de-amor.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/102501-morir-de-amor.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><em>Con ella me siento capaz de sobrevivir a mi propia muerte. Respeto sus principios religiosos pero sin embargo no s&eacute; cuanto tiempo podr&eacute; reprimir mis instintos. &iexcl; Me va a hacer perder la cabeza!</em></p>   <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><span style="font-style: normal">A duras penas he conseguido vencer al deseo y me he conformado con sentir que me quiere, aunque solo sea por dos noches o precisamente porque son dos noches y a la tercera tengo que empezar de cero para tratar de reconquistarla. Me esfuerzo por enamorarla. No existe compromiso, nada nos somete, no tenemos hijos, nuestros padres son autosuficientes, moramos en distintos hogares y no preguntamos d&oacute;nde y con qui&eacute;n estuviste. Con ella me siento capaz de volar sin necesidad de desplegar las alas. Pero... soy un ser sexual y necesito el contacto f&iacute;sico. No puedo evitar explorar incesantemente el mapa de su cuerpo, me fascina el suave movimiento rotatorio de su cuello, su estilizado t&oacute;rax, su car&aacute;cter distinguido y su firme abdomen. He sido testigo de su hemimet&aacute;bolo, he visto su veloz metamorfosis de preciosa ninfa, que vest&iacute;a chillones colores y extravagantes dise&ntilde;os, hasta su elegante etapa adulta. He pasado muchas jornadas sin dormir, imagin&aacute;ndola como le gusta estar, acostada sobre la hierba, iluminada por el rostro de la luna como una Venus ante el espejo. </span></p>   <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><span style="font-style: normal">Hasta ahora he respetado sus dogmas de f&eacute; y no he sucumbido ante la concupiscencia. Siempre he querido ser un<span> </span>alma libre, pero no he tenido elecci&oacute;n, el amor decidi&oacute; por mi. He renunciado a todo por ella. He esperado todo este tiempo para demostrarle que ya no soy joven ni inmaduro y tengo la certeza de que ser&eacute; un buen padre.<span>&nbsp; </span></span></p>   <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><span style="font-style: normal">&Uacute;ltimamente siento que me vigila, que me acecha con sus ojos grandes, sencillos y<span> </span>compuestos. Su nueva conducta me desconcierta a la par que me seduce.</span></p>   <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><span style="font-style: normal">Es finales de verano y principios de oto&ntilde;o y nos hemos citado en el parque. Camina descalza sobre el c&eacute;sped con el andar de puntillas que le caracteriza, como si de una bailarina se tratara. Viste un ce&ntilde;ido traje largo verde que le har&iacute;a camuflarse en el follaje del parque de no ser porque hasta la luz ultravioleta parece sentirse atra&iacute;da por su hermosa silueta. &ldquo;Esta<span>&nbsp; </span>noche vas a beber de mi cuerpo hasta embriagarte&rdquo; me susurra al o&iacute;do y hacemos el amor como si<span>&nbsp; </span>ma&ntilde;ana no existiera. </span></p>   <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><em>Con ella me siento capaz de sobrevivir a mi propia muerte. Respeto sus principios religiosos pero sin embargo no s&eacute; cuanto tiempo podr&eacute; reprimir mis instintos. &iexcl; Me va a hacer perder la cabeza!</em></p>   <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><span style="font-style: normal">Tras el banquete, la mantis vol&oacute; hacia las hojas del helecho.</span></p> <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><strong>Enviado por Sergio Manilva.</strong>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Wed, 25 Oct 2006 13:25:00 +0000</pubDate></item><item><title>El constructor de corazones</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/091101-el-constructor-de-corazones.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/091101-el-constructor-de-corazones.php</guid><description><![CDATA[<p>Fuera casi amanec&iacute;a. Estaban los dos sentados en un sof&aacute; desvencijado que se hundia hacia dentro haci&eacute;ndolos estar cerca sin tocarse. &Eacute;l hab&iacute;a buscado el album por todo el sal&oacute;n y ahora miraban las fotograf&iacute;as de sus trabajos. Ella pasaba las hojas con calma, observando detenidamente los dibujos, escudri&ntilde;ando los detalles, sin sentirse azuzada, queriendo saber. Lleg&oacute; a una fotograf&iacute;a en la que aparec&iacute;a un armatoste con ruedas de formas accidentadas. Parec&iacute;a estar construido con diferentes tipos de metales, alguna de las piezas presentaba un aspecto oxidado en el papel. &Eacute;l, adelant&aacute;ndose a su pregunta dijo: - Es un coraz&oacute;n. Es para cuando no tienes coraz&oacute;n. As&iacute;, cuando no tienes coraz&oacute;n puedes agarrar este y llev&aacute;rtelo rodando d&oacute;nde sea. Ella sonr&iacute;o a medias, fugazmente, no estuvo segura de que &eacute;l la viese. Fue su forma de decirlo lo que le pareci&oacute; acertado, dulce. D&iacute;as despu&eacute;s le vino a la mente la pregunta que tendr&iacute;a que haberle hecho tras su explicaci&oacute;n: - "&iquest;y nunca se te ha ocurrido inventar un artilugio para cuando se ha perdido la f&eacute;?". Tal vez ya se hab&iacute;a caido en el hueco entre sus brazos.</p>]]></description><pubDate>Mon, 11 Sep 2006 13:40:00 +0000</pubDate></item><item><title>Elementos</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/072401-elementos.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/072401-elementos.php</guid><description><![CDATA[A Miguel siempre le gust&oacute; lo prohibido, lo transgresor. Hasta que un d&iacute;a, jugando con fuego, se quemo.&nbsp;]]></description><pubDate>Mon, 24 Jul 2006 18:23:00 +0000</pubDate></item><item><title>Rosaura y Evaristo</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/071301-rosaura-y-evaristo.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/071301-rosaura-y-evaristo.php</guid><description><![CDATA[<p>Rosaura y Evaristo se conocieron en los pasillos de lacteos del Carrefour. Los dos agarraron al mismo tiempo un trozo de aut&eacute;ntico queso parmesano envasado al vacio del estante refrigerado donde un peque&ntilde;o cartel rezaba: <strong><em>Delicatessen</em></strong>. Nada m&aacute;s tocarse los dedos los dos soltaron de golpe el trozo de queso y Rosaura, asustada, sinti&oacute; la irrefrenable necesidad de salir corriendo pasillo abajo. Evaristo, sorprendido, sali&oacute; corriendo detr&aacute;s de ella despu&eacute;s de recuperar el parmesano del suelo para ofrec&eacute;rselo en exclusiva y disculparse por el desafortunado incidente. Mientras corr&iacute;a, pens&oacute; que esas cosas solo le suced&iacute;an a &eacute;l por que siempre iba ensimismado. Por f&iacute;n, al volver la esquina de las cremas hidratantes le di&oacute; alcance. En realidad Rosaura hab&iacute;a parado detr&aacute;s del estante de las lociones exfoliantes que estaban en oferta. Ten&iacute;a el extra&ntilde;o h&aacute;bito de salir corriendo cuando algo inesperado ocurr&iacute;a a su alrededor pero casi siempre le bastaban treinta o cuarenta metros para pararse y darse cuenta de lo ridiculo de su reacci&oacute;n, de que hab&iacute;a vuelto a hacerlo, de que tendr&iacute;a que disimular inevitablemente cada vez que despu&eacute;s de lanzarse a la carrera recuperaba el aliento y el sentido com&uacute;n. </p><p>As&iacute; que casi chocaron y quedaron uno enfrente del otro, mir&aacute;ndose de nuevo sorprendidos y extasiados por el sprint. Como todavia no pod&iacute;an hablar por el esfuerzo, se sonrieron. &Eacute;l con la mano en el pecho, sintiendo como entraba el aire en sus pulmones, ella con las dos manos en las caderas ligeramente inclinada hacia delante. Gracias a aquel primer encontronazo, la primera vez que hicieron el amor no sintieron verguenza por que ya se hab&iacute;an visto las caras coloradas y sudorosas contraidas en gestos de desaforado agotamiento. Hubo otras muchas carreras, siempre era Rosaura la que sal&iacute;a corriendo primero, e invariablemente, Evaristo sal&iacute;a corriendo detr&aacute;s de ella. A veces asustado por la propia reacci&oacute;n de su compa&ntilde;era, y otras, por hacerse c&oacute;mplice de sus causas. Celebraban su amor inventando recetas en las que el queso parmesano era uno de los ingredientes esenciales del primer plato y pod&iacute;an contar cientos de divertidas an&eacute;cdotas para ali&ntilde;ar aquellas veladas culinarias, recurriendo unicamente, a las carreras que Rosaura iniciaba repentinamente. Fueron felices mucho tiempo. Yo los conoc&iacute; una noche que contaban una de aquellas historietas, acab&eacute; con dolor de tripa de reirme tanto. </p>]]></description><pubDate>Thu, 13 Jul 2006 12:50:00 +0000</pubDate></item><item><title>Una gota de leche</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/061701-una-gota-de-leche.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/061701-una-gota-de-leche.php</guid><description><![CDATA[<p>Cuando Rinko Kawauchi era peque&ntilde;a descubri&oacute; que no ten&iacute;a sombra. Desde entonces no pudo tomarse casi nada en serio, lo &uacute;nico que lleg&oacute; a inquietarla de vez en cuando era la mirada perdida de los beb&eacute;s justo despu&eacute;s de haber amamantado. Rinko pensaba que aquel brillo en la mirada de los peque&ntilde;os extasiados se dirig&iacute;a precisamente a esa sombra suya que a buen seguro estar&iacute;a haci&eacute;ndoles caranto&ntilde;as o susurr&aacute;ndoles hermosas canciones de cuna. A veces, cuando Rinko era todavia una adolescente, antes de abrir los ojos de golpe por la ma&ntilde;ana, miraba entre los espacios de sus pesta&ntilde;as para descubrir las lineas de luz que proyectaban las persianas en las paredes del cuarto.</p><p>De mayor se hizo fot&oacute;grafa, para capturar las sombras de las cosas. El d&iacute;a de su mayor satisfacci&oacute;n profesional fue aquel en que consigui&oacute; inmortalizar a un beb&eacute; con la mirada perdida en el techo y una gota de leche cay&eacute;ndole por el moflete derecho. Aquel d&iacute;a sinti&oacute; una felicidad pasmosa toda la tarde. Al volver a casa, despu&eacute;s de revelar los carretes en blanco y negro, se top&oacute; en la esquina de su calle con una sombra asombrosamente parecida a la de su madre. Estaba sentada en el zagu&aacute;n de una tienda que ya hab&iacute;a echado el cierre y vaciaba los botellines de cerveza a una velocidad vertiginosa. Rinko olvid&oacute; sacar la c&aacute;mara del bolso. Las piernas solo la sostuvieron lo que tard&oacute; en sonreir cortesmente para sentarse a celebrarlo y echar el primer trago. </p>]]></description><pubDate>Sat, 17 Jun 2006 14:14:00 +0000</pubDate></item><item><title>El Ventilador</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/061402-el-ventilador.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/061402-el-ventilador.php</guid><description><![CDATA[<div align="justify"><pre>... Sal&iacute; de casa con la bolsa de la basura maloliente, soy a veces<br />perezoso y suele suceder que hasta que la basura no es algo<br />maloliente no caigo en la cuenta de que toca sacarla del piso, y me<br />dirig&iacute; al contenedor sito a escasas decenas de metros del portal. Me<br />acercaba sin prisa y sin pensar en nada que recuerde cuando algo que<br />hab&iacute;a al lado del contenedor rob&oacute; mi atenci&oacute;n. Era un ventilador<br />dom&eacute;stico que descansaba de pie en el suelo, con el cable negro que<br />siempre muere en el enchufe dibujando varios bucles sobre la calle,<br />justo delante de mi. El enchufe quedaba recostado en una lata de<br />cerveza maltratada que dorm&iacute;a tambi&eacute;n en la calle. Era un ventilador<br />cualquiera con su rejilla y sus comandos b&agrave;sicos, de color corriente,<br />tan corriente que ni retuve. S&iacute; retuve al momento algo que me<br />sorprendi&oacute; gratamente, las aspas del ventilador giraban con br&iacute;o<br />cantando con un ligero zumbido. Al instante tuve la sensaci&oacute;n de<br />estar presenciando algo m&aacute;gico. Alguna desconocida quimera estaba<br />haciendo funcionar el ventilador sin alimentaci&oacute;n el&eacute;ctrica alguna.<br />Maravilloso. Pens&eacute; al momento en lo bonito que es que sucedan cosas<br />sorprendentes que van a la contra de lo establecido y que le obligan<br />a uno a discutir sus comunes esquemas y prejuicios, aunque, como ese<br />d&iacute;a me sent&iacute;a especialmente perezoso, no me tom&eacute; ni la molestia de<br />preguntarme c&oacute;mo era realmente posible que el ventilador funcionase,<br />m&aacute;s cuando alguien ya hab&iacute;a decidido que deb&iacute;a acabar en el<br />contenedor rodeado del mont&oacute;n de utensilios y desechos que tiramos<br />sin cuestionarnos la verdadera necesidad de ese acto. Me qued&eacute; unos<br />minutos plantado delante del ventilador, con la mirada fijada en el<br />movimiento continuo y regular de sus aspas y sin oir nada m&aacute;s que ese<br />ligero e incesante zumbido, pocos minutos o varios minutos, poco<br />importa, hasta que el malolor que desprend&iacute;a la bolsa de basura que<br />segu&iacute;a sujetando con mi mano derecha, entr&oacute; en mi nariz... ese olor<br />que alguna brisa debi&oacute; empujar... ese olor que al despertarme hizo<br />que cayese en la cuenta de que realmente hab&iacute;a una brisa empuj&aacute;ndolo,<br />una brisa que no era una simple brisa, era una brisa que consegu&iacute;a<br />tambi&eacute;n mover con mucha alegr&iacute;a las miles de hojas de los enormes y<br />centenarios pl&aacute;tanos que hay a lo largo del paseo que limita la calle<br />donde vivo, definitivamente una brisa que, sin pedirle permiso pero<br />seguro que con el benepl&agrave;cito del ventilador, animaba sus aspas<br />consiguiendo que se moviesen de manera cont&iacute;nua y regular, con un<br />ligero e incesante zumbido, a pesar de que su enchufe estaba<br />recostado en la maltratada lata, muy lejos de cualquier toma... El<br />d&iacute;a en que deje de sorprenderme por cosas como un ventilador<br />funcionando a su aire, me habr&eacute; convertido en un ser permanentemente<br />perezoso. Acabo a&ntilde;adiendo que cuando la brisa delat&oacute; la quimera me<br />qued&eacute; aun un minuto m&aacute;s mirando el ventilador, esperando con mucho<br />deseo que la misma brisa consiguiese levantar su vuelo hasta el<br />infinito, pero eso, muy a mi pesar, no sucedi&oacute; mientras miraba y<br />acab&eacute; regresando... Eso si, si alg&uacute;n d&iacute;a veis un ventilador volando<br />por el cielo y arrastrando su cable a modo de cola de cometa, ya<br />sabeis de donde viene.</pre><pre>&nbsp;</pre><pre><strong>Enviado por X. Plana</strong></pre></div>]]></description><pubDate>Wed, 14 Jun 2006 18:54:00 +0000</pubDate></item><item><title>El banquete</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/061401-el-banquete.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/061401-el-banquete.php</guid><description><![CDATA[<p>A Pedro Lisboa le gustaba contar historias. Todo el pueblo le escuchaba, aunque a veces no entendieran sus relatos, aunque les produjera un cierto desasosiego el no saber si eran ciertos o inventados, cuando Pedro hablaba siempre hab&iacute;a una buena raz&oacute;n para atenderle.</p><p>Un d&iacute;a, en el banquete atiborrado y alegre de una boda, alguien le grit&oacute;:</p><p>-&iexcl;Venga Pedro, di algo! </p><p>Todos se giraron, divertidos, hacia el hombre que miraba distra&iacute;do c&oacute;mo se deshac&iacute;a el humo de su cigarro. &Eacute;ste apur&oacute; su copa, carraspe&oacute; ligeramente y comenz&oacute;: </p><p>-Una vez, no muy lejos de aqu&iacute;, conoc&iacute; a una mujer, vamos a llamarla "A". Esta mujer hab&iacute;a tenido varios amantes. A algunos los quiso y a otros no. Un buen d&iacute;a lleg&oacute; a su pueblo un hombre, al que llamaremos "B". "A" estaba realmente intrigada con el forastero, y se empe&ntilde;&oacute; en llamar su atenci&oacute;n. Como os habr&eacute;is imaginado, y para saltarnos la parte menos interesante de esta historia, "A" y "B" se juntaron en una ecuaci&oacute;n. Se juraron un mont&oacute;n de cosas, se dieron mil atenciones y se regalaron flores. As&iacute; fueron pasando los a&ntilde;os, cuando una ma&ntilde;ana...</p><p>Pedro Lisboa hizo una de esas pausas que tanto le gustaban. Los comensales se miraron inquietos. El hombre le dio otra calada a su cigarro y dej&oacute; que el humo se le escapara entre los dientes. Todo el banquete esperaba a que continuara.</p><p>-Aquella ma&ntilde;ana de domingo, lo recuerdo perfectamente porque estas cosas no se olvidan, "A" se despert&oacute; y comenz&oacute; a hablar en malayo.</p><p>La audiencia dio un respingo. Pedro les hizo un gesto para que se contuvieran y prosigui&oacute; as&iacute;:</p><p>-Yo mismo lo escuch&eacute;; estaba por all&iacute; por razones que no vienen al caso. Pero eso no es todo: &iexcl;"B" se despert&oacute; hablando en island&eacute;s! Mis compa&ntilde;eros marinos reconocieron las dos lenguas.</p><p>Estas palabras terminaron de exaltar a todos: unos re&iacute;an, otros frunc&iacute;an el ce&ntilde;o, casi todos lo tomaban por loco. Entonces alguien pregunt&oacute;:</p><p>-&iquest;Y qu&eacute; hicieron?&iquest;Se separaron?</p><p>Alguien a&ntilde;adi&oacute; ri&eacute;ndose:</p><p>-&iexcl;No!&iexcl;Se fueron uno a Malasia y la otra a Finlandia!</p><p>Pedro Lisboa pidi&oacute; que le rellenaran la copa. Y cuando hubo bebido, remat&oacute;:</p><p>-No. A&uacute;n envejecen juntos. No se han dado cuenta de que ya no se entienden.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Enviado por Evaristo Pandeayer</strong></p>]]></description><pubDate>Wed, 14 Jun 2006 18:30:00 +0000</pubDate></item><item><title>Un domingo</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/060502-un-domingo.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/060502-un-domingo.php</guid><description><![CDATA[<div align="justify">Me lo hab&iacute;a comido a besos. El domingo estaba ya en casa. Me hab&iacute;a despedido de &eacute;l. Pero me llam&oacute;. Y baj&eacute;. Y nos devoramos. Mientras, mi marido husmeo en el m&oacute;vil. Me descubri&oacute;. Luego, vinieron las preguntas, y sobretodo, un orgullo herido. Al final todo es orgullo. La traici&oacute;n es una pu&ntilde;alada en el orgullo. La infidelidad es una pu&ntilde;alada en el orgullo. Nada m&aacute;s. Y hablamos y hablamos y a esperar que el tiempo diga. El orgullo no es una herida que cicatrice. Y mi hija no pregunta nada. Est&aacute; m&aacute;s callada que de costumbre. Mira como si nos viera perdidos. No va muy equivocada.</div>]]></description><pubDate>Mon, 05 Jun 2006 22:21:00 +0000</pubDate></item><item><title>Requiem por Nagasaki</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/060501-requiem-por-nagasaki.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/060501-requiem-por-nagasaki.php</guid><description><![CDATA[&ldquo;Estos tiempos no son buenos para nadie&rdquo;- Las oy&oacute; murmurar mientras terminaba de soltar los amarres de las escotof&iacute;as.<br />- Apa Ander &iquest;sales ya?- salud&oacute; Neguri acerc&aacute;ndose hasta la barca por detr&aacute;s de las mujeres.<br />- Antes de que baje otra vez la marea- contest&oacute; Ander sin levantar la vista y las manos de los amarres. <em>Que sabr&aacute;n estas</em>- pens&oacute;- <em>Hubo un tiempo en que pod&iacute;a cruzarse la r&iacute;a caminando de toda la mierda que echaban las f&aacute;bricas al agua y mira ahora, los japoneses construyendo apartamentos de lujo en la orilla&hellip;, por no hablar de lo otro</em><br />- &iquest;Neguri?- record&oacute; levantando ligeramente la cabeza<br />- Dime primo<br />- Ayer v&iacute; una pel&iacute;cula asi&aacute;tica, el protagonista era actor de esos porno y no dec&iacute;a palabra <br />- Psss, &iquest;hasta d&oacute;nde piensas ir hoy?- pregunt&oacute; Neguri como si no le hubiera escuchado.<br />Eso era lo bueno de su primo Neguri- se dijo- <em>es de las pocas personas que sabe que hablo en voz alta tirando las palabras</em><br />- Hasta Nagasaki, voy a coger rodaballo- respondi&oacute; soltando el &uacute;ltimo amarre. <br />Segundos despu&eacute;s comenz&oacute; a remar y enderez&oacute; el torso gir&aacute;ndose hacia el muelle para dirigirse a su primo:<br />- Tabarretxe goyuela lamiako leyoa aetrabarroa indautxu. <br />Su cabeza hab&iacute;a saltado de &oacute;rbita, de repente giraba demasiado r&aacute;pido. Ander no encontraba las palabras que se hab&iacute;a dispuesto a decir, la vista se le nubl&oacute; y en aquel mismo instante no supo si se dirig&iacute;a r&iacute;a arriba o r&iacute;a abajo. La &uacute;ltima vez que hab&iacute;a ido al m&eacute;dico, hacia ya a&ntilde;os, este le hab&iacute;a dicho &ndash; cuidate esa tensi&oacute;n Ander. Pero &iexcl;&iquest;qu&eacute; era la vida sin anchoas, txiquitos y bacalao?!. Sacudiendo la cabeza dos segundos despu&eacute;s, enfil&oacute; la peque&ntilde;a barca aguas adentro y&nbsp;vio que Neguri lo miraba con un gesto divertido. El Agur se escurri&oacute; de sus labios en un suspiro resignado, acostumbrado como estaba a aquellos breves episodios de falta de riego. Pronto, la barca estaba cortando el agua con suavidad dividiendo la r&iacute;a en dos mitades ondulantes. Le reconfort&oacute; pensar que se dirig&iacute;a a Nagasaki, la peque&ntilde;a cala cerca de la desembocadura que bautiz&oacute; con aquel nombre despu&eacute;s de haber visto a una ni&ntilde;a japonesa con padres occidentales. Aquel d&iacute;a record&oacute; los diez a&ntilde;os que hab&iacute;a pasado en la ciudad costera japonesa trabajando en las primeras f&aacute;bricas bacaladeras de Asia y pens&oacute; que el mundo estaba dando la vuelta misteriosamente. <br />- Voy a coger un rodaballo como los de entonces- dijo en voz alta evocando los atardeceres de las playas de Nagasaki cuando pescaba desde la misma barca de mimbre d&oacute;nde dorm&iacute;a con el resto de los compa&ntilde;eros -Voy a llev&aacute;rselo a Irene, esa mujer tiene manos de asi&aacute;tica cocinando el pescao. Eso s&iacute;, antes me paso con Neguri a por un vino &ndash; concluy&oacute; satisfecho. <br />Un rato m&aacute;s tarde, anclado ya al otro lado del mundo y sentado en el pescante sonri&oacute; acord&aacute;ndose de la pel&iacute;cula de la noche anterior e imaginando el vino y la cena con su mujer, que a parte de manos asi&aacute;ticas para cocinar el pescao tambi&eacute;n las ten&iacute;a igual de habilidosas para otros menesteres conyugales. Neguri esperar&iacute;a el regreso de Ander sentado en la misma naisa del muelle en el que este le encontraba expectante cada vez que regresaba del mar desde hac&iacute;a a&ntilde;os &iexcl;&iquest;qu&eacute; has tra&iacute;do?, &iquest;qu&eacute; has tra&iacute;do? Le gritar&iacute;a nada m&aacute;s verle doblar la esquina del puerto. Aquella escena solo se hab&iacute;a visto alterada los d&iacute;as de atentados. Esos d&iacute;as Neguri permanecia sentado en la escotof&iacute;a sin moverse y Ander sab&iacute;a ya,&nbsp; antes de llegar al muelle, que hab&iacute;a habido muertos. De improviso tuvo que poner atenci&oacute;n en el sedal, el hilo le hacia una marca roja en la palma de la mano y se vi&oacute; obligado a echar todo el peso de su cuerpo hacia atr&aacute;s. &ndash; &iexcl;Zatoz nirekin txapelduna!- exclam&oacute;.]]></description><pubDate>Mon, 05 Jun 2006 13:55:00 +0000</pubDate></item><item><title>C.</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/060102-c-.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/060102-c-.php</guid><description><![CDATA[<p>Descalza. Empujando un carro con una bolsa de trapo&nbsp;cuatro veces m&aacute;s grande que ella, recorre las calles al anochecer. Tiene que darse prisa o llegar&aacute; antes el cami&oacute;n de la basura. Para ella, la pobreza nunca fue bella. Hace ya un par de a&ntilde;os que no sue&ntilde;a con nada. Se hizo grande de golpe. </p>]]></description><pubDate>Thu, 01 Jun 2006 17:53:00 +0000</pubDate></item><item><title>Lucas</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/060101-lucas.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/060101-lucas.php</guid><description><![CDATA[<div class="bText"> 				<p>Lucas es incapaz de levantarse. Necesita ayuda, cree que necesita ayuda, porque no consigue enviar a sus piernas la orden necesaria. Se abandona. Se queda quieto, con la espalda apoyada en la pared fr&iacute;a de cemento. La pared es gris, piensa. No la puedo ver, pero s&eacute; que es gris, su temperatura es gris y su color es gris. Siente las peque&ntilde;as irregularidades de la pared en su piel, rebasando la camisa. Ojal&aacute; pudier&aacute; &eacute;l agrietar a la pared, y no al rev&eacute;s: apoyarse en ella y tumbarla con su simple peso.</p> 	<p>Lucas est&aacute; herido de muerte. Eso &eacute;l no lo sabe.</p> 	 	 	<p>Una vez quiso tener un gato blanco. Su madre, aficionada a la brujer&iacute;a y a sortilegios de ocultismo, le prohibi&oacute; que en casa entrase animal alguno que no fuese negro o, en su defecto, oscuro. Seguramente por eso una vez quiso tener un gato blanco. Y seguramente para Lucas ese gato no era un gato, sino un s&iacute;mbolo de libertad, de una pureza que nunca conoci&oacute;. La pureza, piensa ahora inmerso en la confusi&oacute;n de la sangre, es imposible. Nadie llega a ella, solo los locos, y no todos. Yo estoy completamente loco y no s&eacute; ni a qu&eacute; se parece. Miento, se parece a un gato blanco.</p> 	<p>Es noche cerrada. Se enciende una luz verdosa en una ventana del tercer piso del alto edificio de enfrente. Unos dedos h&aacute;biles corren levemente la cortina, le siguen los ojos grandes de alguien. Una muchacha abre finalmente la ventana y se asoma. Saca medio cuerpo. Lucas intenta concretar la dimensi&oacute;n de sus pechos. Viste un camis&oacute;n de tela gruesa,y no alcanza a distinguir los pezones. El tama&ntilde;o en todo caso es mediano, tirando a escaso. Lucas prefiere las mujeres de pechos grandes, no desproporcionadamente grandes, solo grandes. Seguramente por eso cierra los ojos y se hace el dormido. La muchacha cierra la ventana y enciende el televisor.</p><p>...las estrellan brillan d&eacute;biles en el firmamento, mientras tanto se hace de d&iacute;a...</p> 	<p>Lucas despierta cuando el sol del amanecer le golpea en los ojos. Abrazada a sus tobillos una chica de ojos grandes le mira fijamente. Sonr&iacute;e e inclina la mirada. Lucas vomita sangre, pero ella sigue sonri&eacute;ndole con los p&aacute;rpados empapados. Un l&aacute;grima roja cae.</p> 	<p>Siente una punzada definitiva en el costado, busca con su mano ese lado, palpa la barra, y se retuerce. La muchacha se yergue y le abraza con angustia. Lucas le susurra entonces una canci&oacute;n al o&iacute;do. Su voz se apaga, pero siente la irrefrenable determinaci&oacute;n de explicarle a una extra&ntilde;a lo &uacute;nico que sabe con certeza: no hay m&aacute;s all&aacute; de aqu&iacute;, aqu&iacute; est&aacute; todo, en mi cuerpo, en tu cuerpo, cabe todo, no hay m&aacute;s all&aacute;, dentro de cada uno de nosotros est&aacute; todo lo que somos, lo de fuera es mentira, una ilusi&oacute;n de luces, de colores, de figuras, somos mucho m&aacute;s que lo que sentimos de nosotros mismos, mucho m&aacute;s que lo que nos rodea, dentro somos todo, pero no acertamos a comprenderlo hasta que llegamos al borde de las cosas, yo tengo que morir para saberlo, t&uacute; lo sabes ahora de mi boca, no mires fuera, fuera no hay nada, recuerda, todo est&aacute; dentro de ti, las flores, los paisajes, todo, el amor es falso, si no es dentro, las palabras no significan nada si no las escuchas dentro, los p&aacute;jaros, las l&aacute;mparas, todo, los dem&aacute;s est&aacute;n dentro de ti, y t&uacute; est&aacute;s dentro de ellos, ese es el secreto, pero no puedes dec&iacute;rselo a nadie.</p> 	<p>Sus manos caen. Otra boca besa sus labios inertes. Cubre con su camison el cuerpo del difunto y, descalza, camina hasta una playa donde ba&ntilde;arse desnuda.&nbsp;</p><p><strong>Enviado por Ideante. </strong></p> 					</div>]]></description><pubDate>Thu, 01 Jun 2006 12:10:00 +0000</pubDate></item><item><title>Cubo</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/053001-cubo.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/053001-cubo.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span>A veces me siento como un cubo rubik. Empiezo a dar vueltas y ya no s&eacute; volver al punto original.</span></p>]]></description><pubDate>Tue, 30 May 2006 14:29:00 +0000</pubDate></item><item><title>S&#xE1;bado</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/052301-sabado.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/052301-sabado.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify"><span style="font-size: 14pt">Once de la ma&ntilde;ana, <em>top</em> de ganchillo y </span><span style="font-size: 14pt">pamela</span><span style="font-size: 14pt"> de color chocolate. Doce menos cuarto, tejanos con pedrer&iacute;a y <em>strass</em> bordado en el lateral de las perneras, un <em>maxi</em> bolso cobre. Una y diez, diadema modelo <em>Sissi</em> y pendientes <em>charme</em>. Dos de la tarde, <em>twin set</em> de rayas marineras y camiseta con escote imperio. Cuatro y cuarto, triquini <em>de luxe</em> con <em>print</em> de zebra. Cinco y media, falda <em>lady</em> con cintur&oacute;n, minifalda de inspiraci&oacute;n <em>retro</em> color vainilla, <em>short</em> <em>jean</em>, chaqueta de doble botonadura con galones en los hombros. Seis y veinte, <em>trench</em> estampado de florecitas, bandolera de cuero. Siete y diez, minivestido <em>babydoll</em> con encaje en las mangas, gafas <em>oversize</em> y <em>maxi</em> plataformas de esparto. Ocho menos cuarto, <em>t-shirt </em>de estilo deportivo, bailarinas plateadas. Ocho y media, caft&aacute;n naranja. Nueve menos veinte, una inusitada sensaci&oacute;n de no ser nadie.</span></p><p align="justify"><strong><em>enviado por Pilot BCN</em></strong> <br /></p>]]></description><pubDate>Tue, 23 May 2006 14:12:00 +0000</pubDate></item><item><title>La bella dormida</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/052201-la-bella-dormida.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/052201-la-bella-dormida.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">Las banderas ondeaban victoria cuando sali&oacute; de su abarrotado palacio. Una multitud en pleno fervor et&iacute;lico aclamaba al pr&iacute;ncipe Vlad, que se dirig&iacute;a a una batalla &eacute;pica con el drag&oacute;n del castillo de Narcolepsia. Hab&iacute;an estado tres d&iacute;as y tres noches celebrando la partida del heredero al trono, que iba a encontrar por fin una mujer digna para la corte. Atr&aacute;s quedaban esas lascivas se&ntilde;oritas que tanto placer supieron arrancarle en esas largas noches de solter&iacute;o. Todo el pueblo, nublado de vino y aguardiente, parec&iacute;a dispuesto a olvidar las &uacute;ltimas escaramuzas del pr&iacute;ncipe Vlad y hasta las &uacute;ltimas subidas de impuestos. Mostrando un nuevo h&aacute;lito de su tan relamido vasallaje extend&iacute;an sus estandartes al ritmo de las trompetas reales. </span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;</span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">El pr&iacute;ncipe Vlad part&iacute;a solo &ndash;como suelen hacer los tipos duros en los cuentos&ndash;, con un caballo por montura y la cabeza llena de p&aacute;jaros. Llevaba ya unos d&iacute;as con un nudo en el est&oacute;mago. Por fin conocer&iacute;a a la mujer de su vida, esa princesa inmaculada de azul latir que le esperaba desde lustros atr&aacute;s durmiendo en la alcoba de la torre m&aacute;s alta de la l&uacute;gubre fortaleza de Narcolepsia, custodiada por un malvado drag&oacute;n negro. Una mujer &ndash;dicho sea de paso&ndash; que le dar&iacute;a hijos leg&iacute;timos, de una sangre m&aacute;s pura y una casta m&aacute;s noble que todos esos bastardos con los que le atormentaban d&iacute;a tras d&iacute;a sus rameras. <span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;</span></span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">Se dec&iacute;a que Pen&eacute;lope, su princesa, ten&iacute;a los cabellos con aromas afrutados, un p&aacute;lido cutis sin cicatrices y el aspecto de una muchacha veintea&ntilde;era con clase, con vestidos caros y las manos fr&aacute;giles que da Nuestro Se&ntilde;or a los seres ociosos. Para Vlad era m&aacute;s que suficiente. En realidad cualquiera le val&iacute;a, con tal de legitimar su ascenso al trono y hacer borr&oacute;n y cuenta nueva sobre sus amor&iacute;os de cara a la opini&oacute;n p&uacute;blica. Demasiados eran los rumores que hab&iacute;an atravesado los gruesos muros de su palacio... Y si encima la muchacha era guapa y virtuosa, m&aacute;s no se pod&iacute;a pedir. Adem&aacute;s el drag&oacute;n, al contrario de lo que el populacho cre&iacute;a, era poco m&aacute;s que un lagarto. Seg&uacute;n sus informadores, nada deb&iacute;a temer de esa bestia inofensiva. Y el pr&iacute;ncipe, como todo gobernante que se precie, hab&iacute;a aprendido esgrima y artes de combate de los mejores maestros. No pod&iacute;a fallar, no se lo pod&iacute;a permitir. La felicidad bailaba distra&iacute;da en la palma de su mano, y s&oacute;lo le quedaba cerrar el pu&ntilde;o con fuerza para que no se le escapase. </span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;</span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">El castillo quedaba lejos de sus dominios, pero tambi&eacute;n eso se hab&iacute;a tenido en cuenta. Sus siervos le hab&iacute;an preparado una modesta caba&ntilde;a para cada noche que tuviera que pasar fuera de palacio. All&iacute;, un cocinero, una ama de llaves y una meretriz velaban cada noche para que su estancia fuera lo m&aacute;s confortable posible. &Eacute;l era un noble de verdad y no iba a rebajarse a dormir en el suelo al lado de su caballo, como los buenos guiones exigen. Y desde luego nunca se le habr&iacute;a pasado por la cabeza entrar a una cocina con la intenci&oacute;n de manufactuar alimentos. Eso lo dejaba para los h&eacute;roes plebeyos de segunda como Robin Hood o Guillermo Tell. </span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;</span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">As&iacute; transcurri&oacute; una semana en el m&aacute;s modesto de los lujos, hasta que vislumbr&oacute; la torre del castillo de Narcolepsia. El pr&iacute;ncipe sinti&oacute; un enorme placer cuando se supo cerca de su objetivo y esa noche, la &uacute;ltima antes de ver a su amada Pen&eacute;lope, no pudo dormir. Le cost&oacute; comer, e inclus&oacute; le represent&oacute; un esfuerzo satisfacer sus instintos con esa joven e inexperta meretriz. Pero no pod&iacute;a llegar en malas condiciones a su cita con el destino... </span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;</span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">A la ma&ntilde;ana siguiente el pr&iacute;ncipe alcanz&oacute; Narcolepsia. Sus piernas temblaban y su rostro estaba p&aacute;lido por el miedo y la emoci&oacute;n. Era plenamente consciente de que su futuro se decidir&iacute;a ese d&iacute;a, y notaba un cierto v&eacute;rtigo por el peso de las circunstancias. Pero se sent&iacute;a fuerte. As&iacute; que se acerc&oacute; en a la fortaleza en silencio, precabido, para ver como andaban las cosas por all&iacute;. Grande fue su sorpresa cuando encontr&oacute; al drag&oacute;n<span>&nbsp; </span>tumbado ante la entrada de unas puertas abiertas de par a par. Se trataba de un reptil grande, m&aacute;s o menos como un cocodrilo, con escamas negras y una especie de corona de p&uacute;as en la cabeza que le daba un cierto aire de nobleza. </span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;</span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">Vlad se agazap&oacute; y andando sigilosamente se acerc&oacute; a su presa. Cuando le tuvo cerca, se percat&oacute; de que ten&iacute;a los ojos cerrados y no se mov&iacute;a. Fue cubriendo, pasito a pasito, el camino que le separaba de su enemigo, hasta colocarse justo por encima suyo. Entonces desenvain&oacute; &aacute;gilmente su espada y la clav&oacute; de una sola estocada en el coraz&oacute;n de la bestia. Un breve aullido anunci&oacute; su muerte, y un r&iacute;o de sangre oscura como el Infierno brot&oacute; de la herida y manch&oacute; las puertas de Narcolepsia.<span>&nbsp; </span></span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;</span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">El pr&iacute;ncipe suspir&oacute; de victoria, sorprendido ante el repentino e inesperado &eacute;xito de su misi&oacute;n, y entr&oacute; en el palacio vociferando el nombre de su futura amada. Pero nadie respondi&oacute; a su llamada. Corri&oacute; habitaci&oacute;n tras habitaci&oacute;n, hasta que encontr&oacute; una escalera de caracol que llevaba a la parte superior de la torre m&aacute;s alta del castillo. Subi&oacute; de dos en dos los pelda&ntilde;os, hasta que lleg&oacute; al &uacute;ltimo piso. All&iacute; vislumbr&oacute; una puerta dorada con la ense&ntilde;a de la corona de Narcolepsia. Se notaba que los reyes hab&iacute;an cuidado con esmero todos los detalles para que el despertar de su hija fuera lo m&aacute;s confortable posible. El pr&iacute;ncipe Vlad ni siquiera reparaba en esos detalles. Estaba demasiado concentrado en su propio regocijo, y entr&oacute; corriendo a los aposentos empujado por el destino. </span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;</span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">La estancia estaba ornamentada fastuosamente, con todo el lujo y exquisitez que una aristocracia en declive se esfuerza en demostrar. En el centro vio una enorme cama. Una enorme cama vac&iacute;a. Dio unas cuantas vueltas y luego recorri&oacute; la habitaci&oacute;n gritando nuevamente el nombre de su amada, pero el silencio parec&iacute;a mofarse de &eacute;l. Entr&oacute; en el lavabo, en el tocador y hasta abri&oacute; los armarios y los cajones de la mesita de noche. No entend&iacute;a nada. La princesa ten&iacute;a que estar all&iacute;. As&iacute; lo hab&iacute;a previsto y as&iacute; ten&iacute;a que ser. &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a fallado? Sus informadores recibir&iacute;an un buen escarmiento. Esto no iba a quedar as&iacute;. Se tumb&oacute; un momento en la cama y debajo de una almohada encontr&oacute; una nota con el sello de la familia real. Vlad ley&oacute; el escrito, se acurruc&oacute; en la cama y llor&oacute;.&nbsp;</span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;"><strong>&nbsp;</strong></span><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;</span></strong></p><p><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;"></span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">&ldquo;Me cans&eacute; de esperar. Vida no hay m&aacute;s que una.&rdquo; </span></strong><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;"><strong>Pen&eacute;lope.</strong></span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;</span></p><p><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;"></span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">Ajena a la escena, en la puerta del palacio, una enorme bestia negra de grandes alas y fuego en los colmillos lloraba la muerte del m&aacute;s joven de sus v&aacute;stagos. La venganza no siempre es un plato que se sirva fr&iacute;o.<span>&nbsp; </span></span></p><p><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;"><span></span></span></p><p><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;"><span><strong>Enviado por Lilith, La Luna Negra.</strong></span></span></p>]]></description><pubDate>Mon, 22 May 2006 17:29:00 +0000</pubDate></item><item><title>Un viernes</title><link>https://anamariproductions.blogia.com/2006/052101-un-viernes.php</link><guid isPermaLink="true">https://anamariproductions.blogia.com/2006/052101-un-viernes.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">Hace unas semanas so&ntilde;&eacute; con el. En el sue&ntilde;o me lo com&iacute;a entero. No hace ni un a&ntilde;o que trabaja conmigo pero ya no concibo el trabajo sin &eacute;l. El viernes me lo com&iacute; a besos. Ya hab&iacute;a salido el sol. Me tuve que ir a casa con mi marido y mi hija. Lo peor es que no se cuando lo volver&eacute; a ver.</p>]]></description><pubDate>Sun, 21 May 2006 13:04:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
