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<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>A.M.P.</title><link>http://anamariproductions.blogia.com/</link><description><![CDATA[ Cuando imaginas puedes ser lo que quieras, ser muchos o ninguno a la vez. Diez minutos para inventar realidades y separar, momentaneamente, el suelo de los pies.<br /> <br />Un espacio para la lectura y publicación de relatos cortos de ficción. Diez minutos. Un universo. Evianos tu relato a anamariproductions@yahoo.es<br />Los selecionados seran publicados y distribuidos en Madrid y Barcelona. ¿La extensión? entre una frase y dos folios. 
]]></description><ttl>60</ttl><pubDate>Sat, 16 Dec 2006 15:53:05 +0100</pubDate><generator>http://www.blogia.com</generator><item>
<title>Transformaciones</title>
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		<description>Nadie me vé. Soy invisible. Supongo que los años le van haciendo a una transparente. Cada tarde salgo a pasear pero lo hago sola. Mi Eduardo se fue hace 34 años. Mis hijos vienen a verme cada quince días. En realidad no le...</description><comments>http://anamariproductions.blogia.com/2006/121601-transformaciones.php#comments</comments>
	<pubDate>Sat, 16 Dec 2006 15:52:00 +0100</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p>Nadie me vé. Soy invisible. Supongo que los años le van haciendo a una transparente. Cada tarde salgo a pasear pero lo hago sola. Mi Eduardo se fue hace 34 años. Mis hijos vienen a verme cada quince días. En realidad no les importo ni un pimiento lo que pasa es que algo han de decir cuando les preguntan por su madre... ¡Maldita hipocresia!. Hace unos años, el banco en el que estoy sentada no exisitía. La acera era estrecha y las cajas de fruta del colmado de Agustín ocupaban más de la mitad. Hoy la calle es más grande. Pasan más coches y han puesto un carril bici que mucha gente usa para correr o simplemente, andar sin desviarse. Lo que más me gusta, sin embargo, es el locutorio que ha ocupado el viejo local de Agustín. Los chicos que trabajan son muy majos, siempre me dicen: "buenos días señora Carmen" y yo les contesto: "buenos días majetes, buenos días". A veces incluso me ayudan con las bolsas... pero lo que más me gusta es esto: ver a la gente entrar alegre, ilusionada y luego verles salir con los ojos rojos de haber llorado. Ayer ví como Bibiana, mi vecina del 3ªA, se hacía una foto en frente de la puerta con un colombiano amigo suyo, los dos abrazados, sonrientes. Nunca me atrevería a preguntárselo pero me encantaría tener esa foto en mi mesilla.</p><p> </p><p><strong>Enviado por Charlie Brown</strong>.</p>	
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<title>Una historia verdadera</title>
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		<description>Ainhoa no tardó en decidir lo que quería. En realidad llevaba pensándolo mucho tiempo y había guardado el pensamiento en su cabeza todo el otoño esperando que aita le preguntara, justo como acababa de hacer. - Yo lo...</description><comments>http://anamariproductions.blogia.com/2006/120501-una-historia-verdadera.php#comments</comments>
	<pubDate>Tue, 05 Dec 2006 12:07:00 +0100</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p>Ainhoa no tardó en decidir lo que quería. En realidad llevaba pensándolo mucho tiempo y había guardado el pensamiento en su cabeza todo el otoño esperando que aita le preguntara, justo como acababa de hacer. </p><p>- Yo lo que me quiero pedir es un hamster - le dijo a su padre. </p><p>Tuvo que disimular unos segundos haciendo que se lo pensaba por que los mayores para estas cosas son muy especiales. No debe quitárseles la ilusión así de golpe. Su padre sonrío complacido, después de todo no iba a ser muy caro y podría pactarse con el olentzero fácilmente...</p>  <p>Maider lo tuvo más complicado. Escuchó a su hermana pedirse un hamster y pensó con envidia que a ella no se le habría ocurrido sola. De hecho, no era consciente de que ya era el tiempo del olentzero. Así que cuando su padre le miró esperando su respuesta ella sí que tuvo que pensarlo concienzudamente unos segundos. De repente se le ocurrió el regalo perfecto y una sonrisa atravesó su cara instalándose con firmeza en sus ojos. Miró a su hermana y después a su padre y muy, pero que muy orgullosa dijo: </p><p>- Yo me pido poder tocar el hamster de Ainhoa siempre que quiera. </p><p>Ainhoa, sorprendida, fue a abrir la boca para protestar, al escuchar a Maider había sentido su intimidad agredida en cierta manera pero antes de poder expresar su queja, Aita recogió la propuesta de Maider con un apretón de manos y un guiño hacia su hija mayor que calló por que sabía que la ilusión de los muy pequeños era aun mayor que la de los padres. Tampoco iba a fastidiar las navidades a toda la familia. Además, el hamster iba a ser suyo igualmente y sería ella la que le daría de comer, le cambiaría la jaula y la que se encargaría de vigilar a Maider cuando sintiera el irresistible impulso de posar sus pequeñas manos sobre el roedor. Suspiró cuando su padre salió de la habitación y se dispuso a decidir que nombre poner al animal. Tenía que estar preparada, era su responsabilidad. Cogió un papel en blanco, se sentó en la alfombra y comenzó a pensar nombres.</p>  <p>Sin embargo, una semana después, cuando la lista de los nombres ya estaba en su séptima candidatura, Ainhoa decidió que ya no quería pedir un hamster al olentzero. Había visto un anuncio en la tele de un scalextric con muchas curvas por el que circulaban unos coches con luces de colores que le había echo sentir cosquillas en la tripa. Viéndolo se dio cuenta de que iba a ser más divertido tener aquel juego por que el hamster iba a darle demasiado trabajo. Ni siquiera estaba en casa y Maider ya preguntaba todos los días <em>cuando vendría el olentzero con el hamster de Ainhoa</em> así que tanta insistencia explícita a cerca de su regalo había conseguido enturbiar el deseo original de tener al animal, era como si ya no fuera nuevo. Contenta, segura de haber decidido correctamente, explicó a su padre que había cambiado de idea. Aita contestó: </p><p>- Está bien Ainhoa, ¿pero estás segura de que eso es lo que quieres?, ¿no volverás a cambiarlo?, mira que no podemos volver loco al Olentzero cada dos por tres ni estar enviándole cartas pidiéndole un regalo distinto cada semana. </p>  <p>Ainhoa confirmó a su padre el cambio de parecer sin darle demasiadas explicaciones y evitó el gesto de condescendencia que acudió a su rostro al escuchar por boca de aita la necesidad de no perturbar al Olentzero. </p><p>Nadie pensó en Maider. La pequeña escuchó perpleja pedirse el escalextric a su hermana y sintió una punzada en el estómago que dolió como cuando tenía que atravesar el pasillo de casa sola y a oscuras. Se había quedado sin regalo. No era justo, ¡¿y ahora que haría?!, ¿qué podría pedirse entonces?. </p>	
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<title>Voyeurs</title>
	<link>http://anamariproductions.blogia.com/2006/111603-voyeurs.php</link>
		<description>Desenvolvernos en el mundo con una caracola en el pechoY en la piel...Océanos de incertidumbreSECRETOSLlenos de ventanasLlenos de puertasLlenos de ojosMillones de veces abiertos y cerrados. Enviado por María Luján. ...</description><comments>http://anamariproductions.blogia.com/2006/111603-voyeurs.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 16 Nov 2006 20:41:00 +0100</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p>Desenvolvernos en el mundo con una caracola en el pecho</p><p>Y en la piel...</p><p>Océanos de incertidumbre</p><p>SECRETOS</p><p>Llenos de ventanas</p><p>Llenos de puertas</p><p>Llenos de ojos</p><p>Millones de veces abiertos y cerrados.</p><p> </p><p><strong>Enviado por María Luján</strong>. </p>	
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</item><item>
<title>La India en un instante</title>
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		<description>Cuentan que en este pueblo las vacas son el espíritu de la gente que murió, por eso las dejan vagar por las noches a sus anchas. Las calles durante el día son compartidas por el bullicio de las gentes y la tranquilidad de las vac...</description><comments>http://anamariproductions.blogia.com/2006/111602-la-india-en-un-instante.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 16 Nov 2006 20:36:00 +0100</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p>Cuentan que en este pueblo las vacas son el espíritu de la gente que murió, por eso las dejan vagar por las noches a sus anchas. Las calles durante el día son compartidas por el bullicio de las gentes y la tranquilidad de las vacas, bueno y algún perro sarnoso. Mientras las gentes van de acá para allá, las vacas, tumbadas en cualquier parte observan pacientes con esos ojos de agua profunda, tienen esa misma profundidad oceánica en sus miradas que las personas que me cruzo al caminar, esa mezcla de sabiduría, de paz y quizás nostalgia por algo que no comprendo. Esperan..., esperan a que el cielo se vuelva del color de sus ojos para abordar las avenidas vacías. Las escuchas acercarse, alejarse, se asoman a las calles como quién busca a alguien y noche tras noche siguen en su lenta hazaña de conquista...</p><p> </p><p><strong>Enviado por María Luján</strong>. </p>	
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<title>Una despedida</title>
	<link>http://anamariproductions.blogia.com/2006/111601-una-despedida.php</link>
		<description>Mis venas se contornean como los troncos de las encinas, los alcornoques, los robles, los olivos, me huele el pelo a higuera, la piel a tomillo y mis plantas de los pies se pegan al suelo con la savia pegajosa de las jaras. Mi pelo se riza como las v...</description><comments>http://anamariproductions.blogia.com/2006/111601-una-despedida.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 16 Nov 2006 20:29:00 +0100</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p>Mis venas se contornean como los troncos de las encinas, los alcornoques, los robles, los olivos, me huele el pelo a higuera, la piel a tomillo y mis plantas de los pies se pegan al suelo con la savia pegajosa de las jaras. Mi pelo se riza como las vides deseosas de alcanzar el cielo y ver desde arriba la estepa dorada castellana, mi voz habla de grillos, del canto abrasador de las cigarras. </p><p>Y te miro.</p><p>Niña de pelo pajizo, amiga mía. Tú no hueles a higuera. Por eso te vas. Con las orquideas, los ficus, los pájaros de mil nombres, los millones de verdes. Por que perteneces a la tierra de las hojas grandes y yo al de las hojas pequeñas. Tu cuerpo está empapado de lluvia y ni todo el sol de mi tierra logró secarte, por eso te vas. Has venido como una epífita a conocer otras alturas, otras densidades, incapaz de quedarte en un sitio, como tú eres. Ojalá que el tiempo te demande un retorno, que las estaciones te traigan algún día y que como ellas te vayas, por que tú no hueles a higuera de hojas caducas y necesitas florecer cuando te plazca en la primavera eterna de tu casa.</p><p> </p><p><strong>Enviado por María Luján</strong>. </p>	
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<title>Morir de amor</title>
	<link>http://anamariproductions.blogia.com/2006/102501-morir-de-amor.php</link>
		<description>Con ella me siento capaz de sobrevivir a mi propia muerte. Respeto sus principios religiosos pero sin embargo no sé cuanto tiempo podré reprimir mis instintos. ¡ Me va a hacer perder la cabeza!   A duras penas he conseguido vencer...</description><comments>http://anamariproductions.blogia.com/2006/102501-morir-de-amor.php#comments</comments>
	<pubDate>Wed, 25 Oct 2006 13:25:00 +0200</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><em>Con ella me siento capaz de sobrevivir a mi propia muerte. Respeto sus principios religiosos pero sin embargo no sé cuanto tiempo podré reprimir mis instintos. ¡ Me va a hacer perder la cabeza!</em></p>   <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><span style="font-style: normal">A duras penas he conseguido vencer al deseo y me he conformado con sentir que me quiere, aunque solo sea por dos noches o precisamente porque son dos noches y a la tercera tengo que empezar de cero para tratar de reconquistarla. Me esfuerzo por enamorarla. No existe compromiso, nada nos somete, no tenemos hijos, nuestros padres son autosuficientes, moramos en distintos hogares y no preguntamos dónde y con quién estuviste. Con ella me siento capaz de volar sin necesidad de desplegar las alas. Pero... soy un ser sexual y necesito el contacto físico. No puedo evitar explorar incesantemente el mapa de su cuerpo, me fascina el suave movimiento rotatorio de su cuello, su estilizado tórax, su carácter distinguido y su firme abdomen. He sido testigo de su hemimetábolo, he visto su veloz metamorfosis de preciosa ninfa, que vestía chillones colores y extravagantes diseños, hasta su elegante etapa adulta. He pasado muchas jornadas sin dormir, imaginándola como le gusta estar, acostada sobre la hierba, iluminada por el rostro de la luna como una Venus ante el espejo. </span></p>   <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><span style="font-style: normal">Hasta ahora he respetado sus dogmas de fé y no he sucumbido ante la concupiscencia. Siempre he querido ser un<span> </span>alma libre, pero no he tenido elección, el amor decidió por mi. He renunciado a todo por ella. He esperado todo este tiempo para demostrarle que ya no soy joven ni inmaduro y tengo la certeza de que seré un buen padre.<span>  </span></span></p>   <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><span style="font-style: normal">Últimamente siento que me vigila, que me acecha con sus ojos grandes, sencillos y<span> </span>compuestos. Su nueva conducta me desconcierta a la par que me seduce.</span></p>   <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><span style="font-style: normal">Es finales de verano y principios de otoño y nos hemos citado en el parque. Camina descalza sobre el césped con el andar de puntillas que le caracteriza, como si de una bailarina se tratara. Viste un ceñido traje largo verde que le haría camuflarse en el follaje del parque de no ser porque hasta la luz ultravioleta parece sentirse atraída por su hermosa silueta. &amp;ldquo;Esta<span>  </span>noche vas a beber de mi cuerpo hasta embriagarte&amp;rdquo; me susurra al oído y hacemos el amor como si<span>  </span>mañana no existiera. </span></p>   <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><em>Con ella me siento capaz de sobrevivir a mi propia muerte. Respeto sus principios religiosos pero sin embargo no sé cuanto tiempo podré reprimir mis instintos. ¡ Me va a hacer perder la cabeza!</em></p>   <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><span style="font-style: normal">Tras el banquete, la mantis voló hacia las hojas del helecho.</span></p> <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"> </p> <p style="text-align: justify; line-height: 150%" class="MsoBodyText"><strong>Enviado por Sergio Manilva.</strong> </p>	
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<title>El constructor de corazones</title>
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		<description>Fuera casi amanecía. Estaban los dos sentados en un sofá desvencijado que se hundia hacia dentro haciéndolos estar cerca sin tocarse. Él había buscado el album por todo el salón y ahora miraban las fotograf&amp;i...</description><comments>http://anamariproductions.blogia.com/2006/091101-el-constructor-de-corazones.php#comments</comments>
	<pubDate>Mon, 11 Sep 2006 13:40:00 +0200</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p>Fuera casi amanecía. Estaban los dos sentados en un sofá desvencijado que se hundia hacia dentro haciéndolos estar cerca sin tocarse. Él había buscado el album por todo el salón y ahora miraban las fotografías de sus trabajos. Ella pasaba las hojas con calma, observando detenidamente los dibujos, escudriñando los detalles, sin sentirse azuzada, queriendo saber. Llegó a una fotografía en la que aparecía un armatoste con ruedas de formas accidentadas. Parecía estar construido con diferentes tipos de metales, alguna de las piezas presentaba un aspecto oxidado en el papel. Él, adelantándose a su pregunta dijo: - Es un corazón. Es para cuando no tienes corazón. Así, cuando no tienes corazón puedes agarrar este y llevártelo rodando dónde sea. Ella sonrío a medias, fugazmente, no estuvo segura de que él la viese. Fue su forma de decirlo lo que le pareció acertado, dulce. Días después le vino a la mente la pregunta que tendría que haberle hecho tras su explicación: - "¿y nunca se te ha ocurrido inventar un artilugio para cuando se ha perdido la fé?". Tal vez ya se había caido en el hueco entre sus brazos.</p>	
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<title>Elementos</title>
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		<description>A Miguel siempre le gustó lo prohibido, lo transgresor. Hasta que un día, jugando con fuego, se quemo. ...</description><comments>http://anamariproductions.blogia.com/2006/072401-elementos.php#comments</comments>
	<pubDate>Mon, 24 Jul 2006 18:23:00 +0200</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 A Miguel siempre le gustó lo prohibido, lo transgresor. Hasta que un día, jugando con fuego, se quemo. 	
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</item><item>
<title>Rosaura y Evaristo</title>
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		<description>Rosaura y Evaristo se conocieron en los pasillos de lacteos del Carrefour. Los dos agarraron al mismo tiempo un trozo de auténtico queso parmesano envasado al vacio del estante refrigerado donde un pequeño cartel rezaba: Delicatessen. N...</description><comments>http://anamariproductions.blogia.com/2006/071301-rosaura-y-evaristo.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 13 Jul 2006 12:50:00 +0200</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p>Rosaura y Evaristo se conocieron en los pasillos de lacteos del Carrefour. Los dos agarraron al mismo tiempo un trozo de auténtico queso parmesano envasado al vacio del estante refrigerado donde un pequeño cartel rezaba: <strong><em>Delicatessen</em></strong>. Nada más tocarse los dedos los dos soltaron de golpe el trozo de queso y Rosaura, asustada, sintió la irrefrenable necesidad de salir corriendo pasillo abajo. Evaristo, sorprendido, salió corriendo detrás de ella después de recuperar el parmesano del suelo para ofrecérselo en exclusiva y disculparse por el desafortunado incidente. Mientras corría, pensó que esas cosas solo le sucedían a él por que siempre iba ensimismado. Por fín, al volver la esquina de las cremas hidratantes le dió alcance. En realidad Rosaura había parado detrás del estante de las lociones exfoliantes que estaban en oferta. Tenía el extraño hábito de salir corriendo cuando algo inesperado ocurría a su alrededor pero casi siempre le bastaban treinta o cuarenta metros para pararse y darse cuenta de lo ridiculo de su reacción, de que había vuelto a hacerlo, de que tendría que disimular inevitablemente cada vez que después de lanzarse a la carrera recuperaba el aliento y el sentido común. </p><p>Así que casi chocaron y quedaron uno enfrente del otro, mirándose de nuevo sorprendidos y extasiados por el sprint. Como todavia no podían hablar por el esfuerzo, se sonrieron. Él con la mano en el pecho, sintiendo como entraba el aire en sus pulmones, ella con las dos manos en las caderas ligeramente inclinada hacia delante. Gracias a aquel primer encontronazo, la primera vez que hicieron el amor no sintieron verguenza por que ya se habían visto las caras coloradas y sudorosas contraidas en gestos de desaforado agotamiento. Hubo otras muchas carreras, siempre era Rosaura la que salía corriendo primero, e invariablemente, Evaristo salía corriendo detrás de ella. A veces asustado por la propia reacción de su compañera, y otras, por hacerse cómplice de sus causas. Celebraban su amor inventando recetas en las que el queso parmesano era uno de los ingredientes esenciales del primer plato y podían contar cientos de divertidas anécdotas para aliñar aquellas veladas culinarias, recurriendo unicamente, a las carreras que Rosaura iniciaba repentinamente. Fueron felices mucho tiempo. Yo los conocí una noche que contaban una de aquellas historietas, acabé con dolor de tripa de reirme tanto. </p>	
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<title>Una gota de leche</title>
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		<description>Cuando Rinko Kawauchi era pequeña descubrió que no tenía sombra. Desde entonces no pudo tomarse casi nada en serio, lo único que llegó a inquietarla de vez en cuando era la mirada perdida de los bebés justo d...</description><comments>http://anamariproductions.blogia.com/2006/061701-una-gota-de-leche.php#comments</comments>
	<pubDate>Sat, 17 Jun 2006 14:14:00 +0200</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p>Cuando Rinko Kawauchi era pequeña descubrió que no tenía sombra. Desde entonces no pudo tomarse casi nada en serio, lo único que llegó a inquietarla de vez en cuando era la mirada perdida de los bebés justo después de haber amamantado. Rinko pensaba que aquel brillo en la mirada de los pequeños extasiados se dirigía precisamente a esa sombra suya que a buen seguro estaría haciéndoles carantoñas o susurrándoles hermosas canciones de cuna. A veces, cuando Rinko era todavia una adolescente, antes de abrir los ojos de golpe por la mañana, miraba entre los espacios de sus pestañas para descubrir las lineas de luz que proyectaban las persianas en las paredes del cuarto.</p><p>De mayor se hizo fotógrafa, para capturar las sombras de las cosas. El día de su mayor satisfacción profesional fue aquel en que consiguió inmortalizar a un bebé con la mirada perdida en el techo y una gota de leche cayéndole por el moflete derecho. Aquel día sintió una felicidad pasmosa toda la tarde. Al volver a casa, después de revelar los carretes en blanco y negro, se topó en la esquina de su calle con una sombra asombrosamente parecida a la de su madre. Estaba sentada en el zaguán de una tienda que ya había echado el cierre y vaciaba los botellines de cerveza a una velocidad vertiginosa. Rinko olvidó sacar la cámara del bolso. Las piernas solo la sostuvieron lo que tardó en sonreir cortesmente para sentarse a celebrarlo y echar el primer trago. </p>	
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